Cena Anual de APTA - Premio a la Trayectoria Periodística 2010
Viernes, 05 de Noviembre de 2010, 9:19 am - Institucional - Suscribirse a nuestro RSS

Reconocimiento a la Trayectoria Periodística
Desde el año 2007 el Consejo Directivo ha decidido otorgar el Reconocimiento a la Trayectoria Periodística a aquellos profesionales o colegas que utilizando la plataforma de los medios masivos han logrado difundir en el gran público temático específicas, sosteniendo sin embargo, la profundidad en el mensaje y la ética en el tratamiento de la información.
Este año el Reconocimiento a la Trayectoria Periodística Apta / Rizzuto 2010 fue para la periodista Hinde Pomeraniec
Hinde Pomeraniec es Licenciada en Letras (UBA) y periodista. Fue docente universitaria en la Facultad de Filosofía y Letras y también en TEA. Colaboró con diversos medios nacionales e internacionales. Durante veinte años trabajó en la redacción del diario Clarín, donde fue editora del suplemento Cultura y Nación, de las páginas de Arte y Cultura y de la sección El Mundo, para la que realizó diversas coberturas internacionales entre las que se destacan la Revolución Naranja en Ucrania (2004), el huracán Katrina (2005), el ascenso de Evo Morales al poder en Bolivia, la muerte de Pinochet (2006) y las elecciones presidenciales en Rusia (2008) y Chile (2010). Durante cinco años fue una de las conductoras del programa Visión 7 Internacional, que transmite la televisión pública. En la actualidad se desempeña como directora editorial del Grupo Norma en Argentina. Es autora de los libros Katrina, el imperio al desnudo (2007), Rusos. Postales de la Era Putin (2009) y Blackie, la dama que hacía hablar al país (2010).
Discurso de la Lic Hinde Pomeraniec
Buenas noches.
Seguramente ninguno de los que hoy estamos acá imaginamos que este encuentro iba a darse en el marco de un duelo nacional de esta magnitud. Dudo que haya un ciudadano argentino que hoy no se encuentre abrumado, independientemente de sus simpatías políticas o ideológicas. Es en este contexto de perplejidad y aturdimiento que me toca agradecerle a APTA por haber pensado en mí para este premio a la trayectoria periodística que llega en un momento especial, en momentos en que elegí correrme de este oficio después de tantos años.
Leo desde los cuatro años y soy de las que leen diarios desde siempre; es más, creo que comencé a leer tan temprano precisamente por los diarios. Nací en una casa donde se compraban al menos dos por día, un matutino y un vespertino y en donde la radio y la TV no eran sólo entretenimiento sino las principales usinas de información. Ya entonces, tal vez sin saberlo, confiaba en la divulgación, ese arte de hacer llegar a todo el mundo los temas más sofisticados, algo que se da naturalmente con la docencia pero también con el periodismo especializado.
Decidí estudiar Letras justamente para especializarme en una de mis pasiones, la literatura, para conocer sus resortes y su historia. Más tarde fui docente universitaria y casi en simultáneo arranqué en el periodismo gráfico, una obsesión que me absorbió durante el tiempo que fui editora de Cultura en Clarín y, más tarde, como editora de política internacional del mismo diario. En el año 2004 fui convocada a trabajar en la TV pública, con la idea de hacer llegar la política internacional a un público masivo y allí estuve hasta hace aproximadamente un mes, cumpliendo con esa convocatoria y también con mi credo de siempre, ése que ve a la divulgación como una herramienta clave para la consolidación del espíritu crítico de la gente. Así fue como del mismo modo que disfruté de explicarle a los lectores por qué era indispensable que leyeran tal o cual libro o conocieran a tal o cual autor, se me hizo necesario entregarles a los mismos lectores (y más tarde a los espectadores) mi mirada algo desconfiada pero siempre curiosa sobre un mundo complejo, una manera de evitar el ombliguismo poco saludable al que los argentinos somos tan proclives, como si lo que pasara fronteras afuera de nuestro país no nos afectara o como si la Argentina estuviera realmente sola en el mundo.
Fueron muchos los que durante estos años se acercaron para decirme que antes de Visión 7 Internacional no se animaban a leer noticias de política internacional, porque siempre se quedaban afuera. Ese fue siempre el mejor elogio, saber que gracias al trabajo de uno había montones de personas que se abrían a un universo que hasta entonces les había resultado árido y ajeno.
El 2010 es un año importante, clave, diría, y también difícil. Lo que durante un buen tiempo fue para mí una fuente de equilibrio en términos profesionales (me refiero a trabajar al mismo tiempo en el diario Clarín y en canal 7), comenzó a ser motivo de tensiones difíciles de sobrellevar en lo personal, en un contexto político más trabado y con la profesión que uno eligió hace tanto tiempo en el ojo de la tormenta por errores propios y también por situaciones ajenas al oficio, de coyuntura política. Sentí entonces la necesidad personal de correrme momentáneamente, de ponerme a un lado, de respirar la tranquilidad de sentirme verdaderamente independiente para pensar y decir o de no pensar y no decir.
Son momentos difíciles para mantener objetividad que, aunque sabemos que no existe, también sabemos que es una búsqueda que hay que transitar. A uno y otro lado del arco político y social se presiona para instalar una lógica binaria de la que se hace complicado salirse, un corsé que condiciona cada cosa que escribimos u opinamos. Por estos días, como dijo hace poco un reconocido periodista especializado en temas policiales, hoy el único periodista independiente es el que no tiene trabajo.
Así que aquí estamos, elegí quedarme sin trabajo en el periodismo o quedarme solamente con las investigaciones y el trabajo para mis libros. Es un doble regreso a los libros con el que no contaba pero que me entusiasma enormemente ya que me convertí en la directora editorial del Grupo Norma en la Argentina, algo que me pone muy contenta y que me genera enormes expectativas en calidad del desafío que representa editar y publicar libros.
Dudo seriamente que alguien pueda de golpe convertirse en un ex periodista; se es periodista o no se es y cuando se lo es, se lo es todo el tiempo. Es un poco como ocurre con las adicciones, de pronto uno puede convertirse en alcohólico o fumador en recuperación o como digo desde hace 12 años -cuando dejé de fumar-, pasar a ser una fumadora (periodista) que no está -por ahora- en ejercicio, pero es imposible decir que esa pulsión dejó de existir porque su latencia está ahí y dependerá de uno seguirla o aplacarla.
Solo me resta volver a agradecerle a la gente de APTA, especialmente a Ana María Galibert, quien tuvo la gentileza de convocarme y siempre tuvo palabras cálidas y elogiosas (tal vez de más) con mi trabajo. Y decirles que en este país tan intenso en el que una vez más acaba de quedar en evidencia que el drama es intrínseco a nuestra realidad política, es fundamental contar con personas que se ocupen de desentrañar esa realidad en todos los frentes, para entregársela a lectores y público en general, de modo que todos puedan contar con la información necesaria para actuar, tomar decisiones y perfeccionar día a día la calidad institucional y ciudadana. La Argentina no puede y no debe quedarse sin periodistas, aunque algunos nos tomemos un tiempo para salir a tomar aire por un rato.









